El desarrollo social se inicia desde el periodo prenatal. A través de muchas observaciones María Montessori se dio cuenta de que los niños pasan por diferentes etapas de desarrollo desde el nacimiento hasta los dieciocho años:

1. Primera etapa: de los 0 a los 6 años.

La mente absorbente que va de los cero a los tres años, el niño absorbe toda la información sin ser consciente de este proceso. Y la mente consciente que va de los tres a los seis años, continúan absorbiendo información y han desarrollado la voluntad, la memoria y el lenguaje.

2. Segunda etapa: de los 6 a los 12 años.

Periodo de adquisición de cultura o periodo de niñez, el niño descubre a través de la imaginación y de la razón. En este momento es muy importante las actividades en grupo porque su desarrollo social es de vital importancia, incrementan las relaciones sociales.

3. Tercera etapa: de los 12 a los 18 años.

Periodo de adquisición de la independencia o adolescencia. Es un periodo en el que se desarrollan muchos cambios y necesitan mucha atención. La personalidad se va asentando.

4. Cuarta etapa: de los 18 a los 24.

Las etapas anteriores concluyen en el periodo de madurez. El individuo entra en la sociedad adulta, se establecen socialmente y emocionalmente.

¿El ser humano es social desde que nace?

Somos sociales por esencia, pero el medio ambiente es el que determina cual es la relación que tenemos con la sociedad. El ser humano nace con una tendencia a la comunicación, nos gusta hablar con los demás.
La conducta de un ser humano produce efectos en la conducta de los demás, hay una correlación constante de ideas. La vivencia en comunidad es un elemento esencial de la vida humana, sin la cual, el hombre no logra alcanzar su verdadera humanidad.

El niño tiene una sensibilidad especial para relacionarse con los demás y eso lo podemos ver desde que nacen o incluso antes, en la vida prenatal escuchando a la madre desde el vientre. La realidad es que no podemos vivir sin relacionarnos con el entorno porque la sociabilidad es un factor humano.
Dentro de un ambiente podemos ver como los niños/as se buscan desde bien pequeños, buscan a sus guías y tienen la necesidad de hablar o tener contacto con ellos. Es maravillo ver como los niños/as con pocos meses ya empiezan a interactuar unos con otros y a relacionarse entre ellos.

“El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en los niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir a desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo” María Montessori.

Importancia del amor

María Montessori habla mucho del amor y no concibe la socialización del niño sin dar y recibir amor de forma respetuosa. Para ella el amor es la energía vital que ayuda en el aprendizaje.
Como muy bien defendía la Dra. el amor a los niños tiene que ser en un ambiente propicio para hacer crecer en ellos la autoestima y la capacidad de amar para así poder desarrollar el intelecto.

El amor es la base de todo, el amor hace que desarrollemos más confianza en nosotros y en los demás, si tenemos confianza en nosotros lograremos todo lo que nos propongamos en la vida.
Los niños necesitan estar y sentirse rodeados de amor y confianza porque es lo que les va a proporcionar seguridad, les va a hacer mostrarse tal y como son sin vergüenza y sin miedo a que alguien se burle de ellos.

Es muy importante demostrarles a los niños el amor hacia ellos, pero también es importante enseñarles a dar amor, respetar a los demás y no hacer daño.
“El niño es una fuente de amor, cuando se toca al niño, se toca el amor. El amor debería existir también entre los hombres, porque se ha formado de una unión humana y no existe unión sin amor”. María Montessori, la mente absorbente.
El amor del que habla María Montessori implica interés, respeto, responsabilidad y conocimiento.

¿Cómo es un ambiente Montessori?

El ambiente Montessori es un lugar agradable, cálido, acogedor, ordenado, con buena estética y real donde cada elemento tiene su razón de ser en el desarrollo del niño. Es un lugar que aporta seguridad y esto influye de manera directa en la organización de la mente de los niños/as.
El ambiente tiene estanterías bajas, a la altura de los niños, mesas de distintas medidas y sillas para que se puedan sentar de forma individual o en grupo.

En el ambiente los materiales están organizados por áreas temáticas y cada material está diseñado para ayudar a desarrollar y perfeccionar sus propias habilidades. El objetivo de estos materiales es que puedan ser utilizados por ellos solos sin la ayuda del adulto. “Ayúdame a hacerlo por mí mismo”.
Cada niño decide con que material quiere trabajar, lo coge de la estantería y una vez finaliza su trabajo lo deja donde estaba para que puedan usarlo los demás. El ambiente hace que el niño se mueva de forma libre, estimula a la independencia del niño en la exploración de los materiales y favorece su proceso de aprendizaje.
Dentro del ambiente no nos podemos olvidar del adulto ya que es una parte muy importante. El adulto es un puente entre el ambiente y el niño, siempre está presente observando atentamente con mirada de admiración y curiosidad transmitiendo confianza y respeto hacia ellos y su capacidad de aprender.

El ambiente Montessori está diseñado para que el niño tenga todas las oportunidades de aprender a través de sus experiencias personales ya que está construyendo su personalidad.

¿Es importante la autonomía?

La idea de Montessori es que al niño hay que transmitirle el sentido de ser capaz de actuar sin depender constantemente del adulto, para que con el tiempo aprenda a pensar y actuar por sí mismo.
Es muy importante dejar que los niños hagan las cosas solos porque así estamos enseñándoles a valerse por ellos sin la constate ayuda de los demás.
El niño tiene la capacidad de absorber todo lo que está en su entorno y la mejor forma de aprender que tiene el ser humano es a través de la propia experiencia. Para que un niño aprenda tenemos que dejarles trabajar y experimentar de forma libre, nosotros estamos para observar y siempre con una mirada de acompañamiento mostrando tranquilidad. La mejor forma de aprender es a través de la propia experiencia y también de los propios errores.

La autonomía se gana con amor, confianza y con pequeñas responsabilidades según la edad y las necesidades de cada uno.
Todos los niños quieren ser independientes y autónomos. La tarea de desarrollo de los niños es alcanzar la autonomía, cuando el niño se da cuenta que el control está en él se siente dueño de su propio destino y eso hace que sean más seguros.
La esencia de la autonomía es que los niños puedan ser capaces de tomar sus propias decisiones, sin olvidar que la autonomía no es la libertad total.
En el ambiente los niños toman decisiones en función a sus edades dentro de unas normas y límites.
“Lo que hace a la educación Montessori tan especial, es que su objetivo es ayudar a los seres humanos con la enorme tarea de la construcción interior necesaria para pasar de la niñez a la vida adulta” Education for human development.

Puntos importantes para una buena autonomía:

-Tiempo.
-Orden.
-Rutinas.
-Confianza.
-Refuerzo verbal.

Aplicación práctica

La mejor forma de ponerlo en práctica es en un ambiente Montessori, donde se ve el niño que esta socializado, el rol que tiene el adulto, su responsabilidad, la autonomía de los niños y la importancia del ambiente.

En el ambiente Montessori podemos ver como los niños se relacionan con los demás, se trabajan valores como el amor y el respeto a través de las relaciones con sus iguales. En el ambiente preparado está el material colocado siempre en el mismo sitio y cuando los niños quieren trabajar lo pueden coger de forma libre y sentarse en una mesa. Al terminar lo tienen que dejar en la estantería que estaba para que los demás se lo puedan encontrar en su lugar.
La guía es puente entre el ambiente y el niño por lo que tiene que dar amor y confianza, pero también tiene que ser firme y establecer pautas y límites, esto da a los niños/as tranquilidad y seguridad.

El ambiente debe ser un espacio diseñado para los niños, donde se les tiene que dejar trabajar de forma libre para que puedan aprender a través de sus experiencias.
“La mayor señal de éxito de un profesor es poder decir: ahora los niños trabajan como si yo no existiera” María Montessori.

Escrito por Sara Zafra, Guía Nido en San Sebastián de los Reyes