Post escrito por Irene Ramirez, Guía Montessori AMI 3-6 en Montessori Village Maresme (Alella, Barcelona)

Maria Montessori fue una gran embajadora de la paz. Maria tuvo que luchar muy duro para poder seguir el camino que deseaba. Su amor por las matemáticas hizo que con solo 10 años atendiera una escuela técnica de chicos, algo extraordinario en sus tiempos. Después de sobrepasar muchos obstáculos, logró ser aceptada en la universidad de medicina. Los años como estudiante de medicina no fueron fáciles. El padre de Maria, el cual se oponía a que su hija atendiera la universidad de medicina, tenia que acompañarla cada día, como era requerido tratándose de una mujer. No podía entrar en la clase hasta que el resto de sus compañeros no estuvieran sentados, estos la ridiculizaban en todo momento. Además, como no era aceptable que una mujer mirara a un cuerpo desnudo ante la presencia de hombres, Maria se vio forzada a cursar los estudios de anatomía a solas, trabajando con cadáveres cuando el resto de estudiantes ya habían abandonado la universidad. A pesar de todo Maria Montessori se graduó con un expediente excelente, convirtiéndose en la primera mujer en Italia en hacerlo.

Maria trabajó como medico de familia con personas con pocos recursos, en general niños y mujeres. Maria se convirtió en una promovedora de una reforma social que mejorara las condiciones de esas mujeres y niños. Defendía que mejorar el ambiente en el cual estos niños crecían era clave para mejorar la sociedad. Montessori promovía la emancipación de la mujer, así como su derecho a recibir una educación y a tener un sueldo igual que el del hombre. También se oponía firmemente al trabajo infantil.

Después de trabajar con niños con necesidades especiales y desarrollar un método educativo, Maria Montessori tuvo la oportunidad de comprobar que este método también funcionaba con niños sin necesidades especiales. La llamó “la Casa de los Niños”. En este entorno que Maria creó los niños de los suburbios de Roma aprendieron rápidamente, sin en el uso de recompensas ni castigos y dando a los niños libertad.

Maria Montessori vivó dos guerras mundiales y para ella la educación era el camino para la paz mundial. Montessori observó que de los 0 a los 6 años los niños poseen lo que ella llamó “una mente absorbente”.  Las experiencias que el niño o la niña viva durante estos años formaran su mente y su carácter. Así pues para Maria Montessori esta etapa era clave para transformar la sociedad. Así, en los ambientes Montessori son pequeñas reproducciones de una sociedad con miembros de diferentes edades que conviven todos juntos.  En la casa de los niños todos son libres, pero el respeto hacia los demás y hacia el material es primordial. El bienestar del grupo pasa por encima del bienestar individual.

En los ambientes Montessori trabajamos para un nuevo mundo donde reine la paz. En la casa de los niños los niños tienen libertad de movimiento y pueden escoger si quieren trabajar, dónde quieren trabajar, con qué quieren trabajar y cuánto tiempo quieren usar el material. Cuando un compañero trabaja con un material su trabajo es sagrado y todo el mundo tiene que respetarlo. En las estanterías sólo hay un material de cada tipo, de manera que los niños aprenden a esperar a que el compañero acabe de usar el material y a que este vuelva a estar disponible en la estantería. De esta manera los niños adquieren paciencia y respeto. Los niños pueden escoger qué actividad hacer, actividades que responden a sus necesidades y desarrollo natural, haciendo más fácil que los niños asuman nuevos retos y se esfuercen para superarlos. Además se les transmite la idea de que el ambiente es su casa y que ellos deben tomar la responsabilidad de cuidarlo. Los niños se encargan de barrer el suelo, quitar el polvo, lavar las mesas… De esta manera los niños y niñas desarrollan un sentimiento de  pertenencia. Las guías utilizan lo que llamamos las lecciones de gracia y cortesía dónde modelan el comportamiento de una manera neutral y positiva.  El grupo de edades mixtas hace que los pequeños aprendan de los grandes y que los grandes tomen la responsabilidad de ayudar a los pequeños. Los niños muestran interés y respeto hacia los demás. En el área de cultura los niños y niñas descubren las similitudes y diferencias en nuestro mundo, celebrando la diversidad y la convivencia.

‘Sembrad en los niños ideas buenas, aunque no las entiendan; los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón”  Maria Montessori

“El niño es capaz de desarrollar y darnos pruebas tangibles de la posibilidad de una mejor humanidad. Nos ha mostrado el verdadero proceso de construcción del ser humano. Hemos visto a los niños cambiar totalmente a medida que adquieren amor por las cosas y a medida que su sentido de orden, disciplina y autocontrol se desarrollan dentro de ellos … El niño es tanto una esperanza como una promesa para la humanidad». Maria Montessori

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