Hoy os compartimos un ensayo realizado por nuestra compañera Cristina Íñigo, Guía en Nido en San Sebastian de los Reyes

Comenzaremos destacando la importancia que tiene LAS TENDENCIAS HUMANAS dentro del Método Montessori, por un lado suponen la base de la que partir para llevar a cabo todo el trabajo en el ambiente y por otro nos sirven de orientación, guía y referente del proceso de aprendizaje de los niños.

Las tendencias humanas son las guías que han llevado al hombre a obtener muchos logros, le han permitido adaptarse y han contribuido a su desarrollo integral.
María Montessori estableció las tendencias humanas a través de la observación de los niños que llevo a cabo durante toda su vida, éstas se basan en necesidades, y las podemos clasificar en:

– Necesidades Físicas: van desde la supervivencia, hasta la necesidad de alimento, vestido, hogar…
– Necesidades Emocionales que incluyen aceptación, amor, respeto..
– Necesidades Psicológicas, relacionadas con el desarrollo intelectual
– Necesidades Espirituales: religiosidad y transcendencia. El aspecto religioso está muy presente en la época en que vivió Montessori, en nuestros días se traduce en valores.

Es importante situar las tendencias humanas dentro de los planos del desarrollo. Por la edad de nuestros niños nos situamos en el primer plano del desarrollo de 0 a 6 años, denominado infancia, cuando respetamos estos planos del desarrollo, el aprendizaje se produce por una finalidad establecida en la propia naturaleza del ser humano y por tanto responde a las necesidades de los niños y con ello se da respuesta a las diferentes tendencias humanas. Además dentro de la infancia, la primera etapa de 0 a 3 años, es muy importante y delicada, por lo que requiere mayor atención y cuidado, siendo en esta etapa donde se produce un gran ritmo de desarrollo y crecimiento.

En este sentido, Las tendencias humanas actúan como guías internas para satisfacer las necesidades vitales de crecimiento. Se convierten en impulsos naturales que llevan a los niños a realizar ciertas acciones, a través de las cuales obtendrá satisfacción individual y contribuirán a perpetuar el espíritu humano.

MANIFESTACIONES DE LAS TENDENCIAS HUMANAS

María Montessori destaca entre sus propósitos educativos ayudar al desarrollo del niño y a adaptarse a las condiciones físicas de su ambiente, entendiendo la adaptación como felicidad, tranquilidad y equilibrio interno, que proporcionan al niño seguridad. Da gran importancia a la estabilidad, a la que considera la base para la realización de las aspiraciones individuales.
Estudiando la evolución del hombre podemos llegar a comprender y descubrir las tendencias humanas. Es precisamente en la descripción de dicha evolución donde se nos presentan las características de las Tendencias Humanas, las cuales están presentes en todos los hombres y forman parte de la esencia misma de las personas, por lo que adquieren un carácter universal. Necesitan desarrollarse y son interdependientes, es decir que el desarrollo de unas condiciona el de otras. Además, a través del desarrollo de las diferentes tendencias se promueve la adaptación a la cultura, valores y costumbres, por lo que otorgan libertad para permitir adaptarnos, y a la vez posibilitan la continuidad de la evolución del ser humano y permiten transformar la sociedad.

Son potencialidades que posee el niño cuando nace y las emplea para construir un individuo adaptado a su tiempo. Además no debemos perder de vista que somos herederos de millones de personas que a través de sus experiencias han permitido al hombre explorar todo cuanto existió en su ambiente siempre impulsado por sus necesidades.

Durante el crecimiento las tendencias asumen diferentes aspectos, los cuales Montessori denominó periodos sensitivos. Ambos aspectos: tendencias y periodos sensibles, son un fundamento seguro y permanente sobre el que basar la educación, entendida como el desarrollo de las potencialidades del niño.

APLICACIÓN PRÁCTICA

Es importante conocer, respetar y potenciar las tendencias humanas en los niños. Por ello es necesario destacar la importancia de un ambiente preparado, adecuado y con materiales adaptados, que tengan en consideración las tendencias humanas y promuevan el desarrollo de las necesidades de los niños. En este sentido consideremos esencial cuidar aspectos como: colocar el material, definir áreas del ambiente, ofrecer presentaciones respetando el interés del niño, seleccionar materiales y actividades siempre desde el respeto a la libertad del niño y estableciendo límites y normas que permitan el desarrolla de esa libertad aportando confianza y seguridad.

Debemos presentar al niño el mundo y su funcionamiento, de tal forma que pueda absorberlo, en la etapa que tratamos nos centraremos en el ambiente inmediato. Partiremos de algunas citas esenciales de la doctora Montessori: “…debemos dar a los niños, no solo el mundo, sino también una imagen clara de la humanidad” y “…debemos basarnos en los hechos fundamentales que no cambian, no importa que ideología exista en determinado momento histórico”.

En la sociedad actual, cambiante y de concepto globalizado, la comprensión del mundo y la gratitud son la esencia de la educación. Por ello es importante que el niño construya un comportamiento básico, encarnado en las realidades estables escondidas bajo la apariencia caótica, para desarrollar sentimientos de seguridad.

La educación Montessori supone un método seguro, ya que su esencia es “ayudar al desarrollo del niño y ayudarlo a adaptarse a las condiciones del presente”. Montessori enfatiza aquellas condiciones que no cambian. Por ejemplo, con respecto al vestido, hay muchos cambios de moda, pero lo que no pasa y es esencial es vestirse, con respeto a la alimentación también los cambios son constantes: diferentes tipos de dietas, presentación y elaboración de alimentos… pero lo esencial es alimentarse. Y así podríamos continuar con muchos otros aspectos. Por ello, Educativamente debemos basarnos en aquello que es importante para la vida y para el desarrollo.

Con respeto a la mente hay ciertos factores básicos que no cambian, (lo que puede cambiar es el contenido), estos hacen que el niño se adapte a cualquier sociedad, con independencia de sus patrones de comportamiento. Es aquí donde situamos a las tendencias humanas, las cuales pueden ser ayudadas u obstaculizadas para cumplir con su tarea.
Las diferentes circunstancias históricas o culturales podrán cambiar, pero la Tendencia en sí misma no lo hará.

Vamos a verlo en diferentes ejemplos:

En lo referente a la tendencia de hablar, la naturaleza no dicta que lenguaje hablaremos, eso dependerá de la sociedad donde crezca el niño. Hablar está en la naturaleza humana, el factor de aprender a hablar y el deseo de expresarse. Lo que las circunstancias históricas podrán ofrecer en el desarrollo del lenguaje con esta tendencia de vida podrá cambiarse, pero la tendencia misma no lo hará.
En cuanto a las tendencias relacionadas con el desarrollo intelectual, destaca la Abstracción como una Tendencia natural del hombre, también la poseen los niños, aunque de manera diferente al adulto. La inteligencia y el razonamiento permiten utilizar las abstracciones, posibilitan que el hombre cree con su mente aquello que no existe, aspecto donde la imaginación y la creatividad cobran sentido, a lo que se une el trabajo.

Con respeto al movimiento, muy relacionado con la orientación y la exploración, en la obra de Montessori “El niño. El secreto de la infancia” se describe la orientación como una de las primeras tendencias que aparecen en el niño. En este sentido también debemos considerar la importancia del orden. La ubicación es necesaria para construir la orientación. Montessori encontró la razón y la importancia que tienen para el niño el orden externo. Intuía que una de las primeras tendencias del recién nacido es construir el orden dentro de sí mismo, lo que le posibilita poseerse en relación con su entorno y a su vez supone un logro interno relacionado con las otras tendencias, lo que le ayudará a encontrar todo lo que necesita para satisfacer sus necesidades a través de la exploración.

El aspecto espiritual, relacionado con la libertad de espíritu, también tiene un peso muy significativo. La espiritualidad surge después de haber satisfecho las necesidades básicas y es entonces cuando comienza a expresarse. El hombre es cuerpo, mente y espíritu, solo en la medida en que respetamos las reglas que mantienen nuestro cuerpo vivo, la mente y el espíritu tendrán los medios individuales para expresarse a sí mismos.

En el hombre, es el espíritu el que le guía. Para la mente existen sugestiones, inspiraciones y problemas que son sus necesidades básicas, las cuales tiene que satisfacer. La experimentación será una vía, junto con el control del error, que permite desarrollar la habilidad física y la inteligencia; y el camino de la perfección será otra, lo que implica: actividad, trabajo, manipulación, movimiento y experiencia. Y a su vez permite a la inteligencia crecer a través de la experiencia.

Por lo tanto, la experiencia y la actividad son necesarias para logar que la inteligencia crezca y adquiera mayor comprensión. El Método Montessori hace énfasis en la necesidad de satisfacer los rasgos especiales que han probado ser las tendencias del hombre a través de la historia.
La exploración sensorial y la educación de los sentidos son aspectos esenciales. Según Montessori “para el desarrollo y crecimiento de su inteligencia, se le debe permitir al niño la actividad espontanea, trabajar con sus manos y proveerlo de un control del error”

Con respecto a la mente matemática, Montessori la destaca en los niños y fue precursora en estabilizar ésta en la educación infantil. Son una tendencia en la naturaleza del ser humano, la tendencia hacia los conceptos matemáticos existe, introducirlas en la vida del niño, permitirá que ellos disfruten. Implica repetición, entendida ésta como repetición del ejercicio hasta que se ha logrado el grado de perfección que puede satisfacer el espíritu.

Lo que nos lleva hacia la Tendencia del perfeccionamiento. Uno se siente satisfecho consigo mismo cuando ha logrado un cierto grado de perfección, con independencia del grado de perfección con respecto a los otros, lo importante es la tendencia a la perfección. En palabras de Montessori: “…la repetición del ejercicio es necesaria en el niño…”; “…el niño tiene una tendencia hacia la perfección…” y “…la perfección es necesaria para permitir al niño controlarse conscientemente…”
Y precisamente relacionado con la última cita, surge la Tendencia al autocontrol. A los niños les gustan los juegos de autocontrol. Montessori decía que les gustan los ejercicios de “caminar en la línea “y “juego del silencio”. Inconscientemente sienten que pueden controlarse a sí mismos, lo que les lleva a sentirse orgullosos de ellos mismos y felices.

Esta tendencia está estrechamente relacionada con la fatiga, cuando nos sentimos satisfechos, estamos felices, frescos y descansados. Por lo que no es el trabajo, sino la falta de espíritu la que nos cansa. A través del trabajo logramos la satisfacción, ya que hemos logrado lo que deseábamos. Debemos cuidar la finalidad del espíritu, ya que sin ella no hay una apropiada asimilación y entonces aparece el cansancio, el trabajo exigido por la fuerza es lo que cansa, pero si el trabajo satisface nuestro espíritu entonces se convierte en juego y nos hace sentirnos felices.

Para terminar diremos que Montessori demostró la importancia de la tendencia de adaptación. Es una tendencia natural del hombre que le permite adaptarse a cualquier ambiente. La libertad nos permite adaptarnos y la cultura especial y concreta que desarrollamos en nuestro ambiente, nos proporciona satisfacción, nos permite creer individualmente y también de forma colectiva.

PAPEL DE LOS NIÑOS A LO LARGO DE LA HISTORIA

El hombre creo un comportamiento que se adaptó a cualquier ambiente, y el niño es el agente que le dio permanencia. María Montessori refleja esta idea: “…el niño pequeño es un ser espiritual. Es el lazo de unión en la larga cadena de la historia que garantiza la evolución humana…”.
El interés común surgido por el amor a los niños hace que los grupos humanos se consoliden en busca del interés común, a diferentes niveles: comunicación, costumbres, economía, tradiciones, espíritu y religiones. Surgen guías de comportamiento para el ser humano que son tan fuertes como los instintos animales.
A lo largo de la historia, el niño siempre está presente en su ambiente, lo observa todo. El ambiente y la sociedad son como semillas sembradas en el campo de los sentimientos del niño, e inconscientemente hacen que se conviertan en parte del grupo.

Desde el nacimiento, el ambiente es construido dentro del cerebro del niño, lo que supone una gran ventaja para la adaptación. Además, el cuidado de los niños implica colaboración y división del trabajo, que salvando las distancias, da lugar a l inicio de la comunicación, por medio de un lenguaje simbólico, produciéndose combinaciones de sonidos que hacen surgir el lenguaje. El papel del niño es esencial, mantiene el núcleo social unido y permite a la humanidad percatarse de sus posibilidades y potencialidades, para dar expresión al espíritu.

La presencia del niño permite la supervivencia del lenguaje, las costumbres, la religión… esto se debe al poder especial del niño que María Montessori llamo: “la mente absorbente” y supone el poder que tiene el niño de tomar inconscientemente estos atributos espirituales de su ambiente. Los niños desean compartir el placer y gradualmente llegan a apreciar y preferir aquellos aspectos que son apreciados por su grupo.

Los niños no juzgan si algo es bueno o malo, feo o hermosa, agradable o no. Ellos juzgan como justo y hermoso aquellos que nosotros consideramos justo y hermoso, somos pues sus modelos y referentes. A través de los niños el hombre perpetua una especie de instinto adaptado a cada grupo, y todo ese conjunto de tradiciones, costumbres, normas… que se han establecido forman el comportamiento que guía la vida de cada grupo humano, dentro existe una gran variedad de personas, con independencia del carácter de cada una, de su actitud… todos están ligados y vinculados hacia el comportamiento de ese grupo. Los niños buscan constantemente la forma de vincularse, y es precisamente aquí, donde nuestro papel como guías cobra sentido.

CONCLUSIÓN

El método Montessori destaca la importancia y la necesidad de satisfacer las Tendencias Humanas en los niños. Las Tendencias humanas son impulsos espontáneos que actúan como posibilidades creativas en la vida del individuo guiándolo para adquirir una inmensa variedad de habilidades.
Las Tendencias Humanas forman parte de la esencia del hombre, son guías internas que le ayudan a satisfacer sus necesidades vitales de crecimiento, son potencialidades que posee el niño y que le permiten desarrollarse como persona y obtener satisfacción individual, así como adaptarse a su ambiente y por lo tanto a la sociedad, contribuyendo así a perpetuar el espíritu humano.
Es esencial conocer, respetar y potenciar las Tendencias Humanas, ya que educativamente nos debemos basar en aquello que es importante para la vida y el desarrollo del niño.