Gestión de rabietas

Cómo gestionar las rabietas, conflictos y disgustos de manera respetuosa

Como padre y madre siempre quieres lo mejor para tus hijos, pero cuando llegan las temidas rabietas, no sabes cómo gestionarlas y sucumbes al enfado. Seguro que te habrás vivido la experiencia clásica de ver a tu hijo o hija tirado en el suelo en un sitio público, gritando, pataleando y llorando sin consuelo. Y seguro que habrás oído hablar de la difícil aDOSlescencia.

¿Existe alguna manera de gestionar las rabietas, conflictos y disgustos de nuestras hijas e hijos? Y la respuesta es SI. A nosotros, no nos gusta usar la palabra “Rabieta” ya que se atribuye erróneamente sólo a los niños y niñas, pero no a los adultos. ¿Es que los adultos no tenemos rabietas? Si, y posiblemente más que ellos y ellas. Aún así, vamos a usar esta popular palabra para que todas y todos entendáis a qué nos referimos.

¿Cuándo empiezan a producirse las rabietas?

Los conflictos o disgustos de las y los peques comienzan a producirse hacia los dos años. Es una etapa evolutiva del ser humano muy importante en la que comienzan a entender que son un “yo” con autonomía y movimiento.

Es una época maravillosa para aprender a gestionar emociones y aprender a ofrecer libertad a nuestras hijas e hijos. Además, de ser el mejor momento para comprenderles y ser mas respetuosos con sus sentimientos.

También, es una gran oportunidad para profundizar en nuestra mochila, comprender nuestras emociones, reconocerlas y desechar patrones adquiridos.

el niño es un ser bondadoso y las “desviaciones” traducidas en caprichos, rabietas y derivados, son producto de la incapacidad de saciar una necesidad vital, correspondiente a un periodo sensible o, dicho en otras palabras, el niño reaccionar con gritos, lágrimas, violencia y pataleo cuando nosotros los adultos, le impedimos hacer algo que él necesita hacer” María Montessori

¿Porqué surgen las rabietas?

Las rabietas surgen cuando no está cubierta una necesidad básica de su periodo sensible, ya hablamos en un post sobre la naturaleza del niño, lo puedes consultar aquí.

Una vez hecha la observación e identificado su periodo sensible, sabremos qué necesidades tiene nuestra hija o hijo. Ante todo, nos gustaría dejar claro que nuestros pequeños o pequeñas no desean pasar por una rabieta, ni es un “mal comportamiento” y ni nos ponen a prueba.

Tan sólo, es una manera primaria de responder ante un conflicto interior producido por un obstáculo exterior, posiblemente impuesto por nosotros.

Ejemplo de una rabieta

Pongamos un ejemplo, llegamos al parque y dejamos SUS juguetes de arena en el suelo, nuestra hija o hijo se pone a jugar, llega otro nene o nena y coge SU pala. Nuestra hija o hijo se la arrebata de la mano.

Posiblemente, el otro niño o niña llore o luche por la pala o se caiga. Y ahí llegamos nosotros diciendo “no, no, tienes que compartir”, y le quitas a tu hija o hijo SU juguete para dárselo al otro niño o niña (Obstáculo exterior).

¿Y Qué pasa? Que nuestra hija o hijo se pone a llorar, patalear, gritar, va corriendo a por su juguete, posiblemente te pegue o te diga algo que no te gusta, o pegue al otro niño o niña (conflicto interior). Lo que nosotros llamamos rabietas.

Conclusión: coges algo que le pertenece a tu hija o hijo para dárselo a otro niño o niña. “Mamá, no entiendo porque me quitas la pala para dársela a este desconocido. No entiendo porque me chillas. Es mía, mía”.

Y ahí va la pregunta ¿le dejarías tu el móvil o tu coche a un desconocido para usarlo? No, ¿verdad? Pues lo mismo.

¿Cómo gestionar las rabietas de manera respetuosa?

Os damos unas sencillas pautas, recuerda que siempre que surja algún conflicto ponte a su altura, para que sepa que su mami o papi están a su lado. Siempre has de mostrar que le quieres, aunque se enfade, que el enfado o los disgustos son una manera natural de expresar como nos sentimos.

Nosotros somos los que tenemos que guiarle para que sepa ponerle palabras y sepa gestionarlas de otra manera.

  1. Prevenir una rabieta. Para anticiparse ante un posible conflicto primero debes observar a tu hijo y sus necesidades vitales y primarias. Su horario de sueño y hambre, su necesidad de movimiento, cómo pasó el día o la noche, etc. Parámetros muy sencillos.
  • Empatiza: Súper importante es que no juzgues su emoción, respétala, transmítele confianza, qué sepa que empatizas con sus sentimientos. Procura, según la edad, qué ponga palabras a sus emociones.
  • No razones hasta que se calme, porque su cerebro primario no lo va a entender.
  • Pregunta: qué necesita, si un abrazo, un mimo, estar sola o solo, un te quiero, etc. Ofrécele herramientas para aprender a buscar la calma.

Debemos recordar que están aprendiendo al igual que nosotros a expresarse y quién mejor que nosotros para guiarles hacia una sana autoestima, autonomía, gestión de emociones y conflictos.

Las rabietas siempre van a estar presentes a lo largo de nuestra vida y de la suya, pero sí enseñamos a nuestras niñas y niños a ser asertivos, aprenderán a ser felices con sus emociones y a gestionarlas sin que suponga un trauma.

En Montessori Village somos respetuosos con las necesidades de los infantes.

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