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¿Qué debo observar en una visita a una escuela Montessori para saber si es auténtica?

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¿Qué debo observar en una visita a una escuela Montessori para saber si es auténtica?

julio 1, 2019

Si como padre decides que tu hijo o hija vaya a una escuela Montessori, primero debes informarte sobre quién es María Montessori y en qué consiste su pedagogía. Muchas escuelas ponen el nombre de Montessori, pero no siempre lo son, por eso es necesario saber si es auténtica o no. En Montessori Village vamos a decirte que debes observar cuando hagas la visita.

Primero te vamos a contar brevemente quién es María Montessori, médico y pedagoga italiana que creó un método educativo que respeta a los niños, sus tiempos y ritmos de desarrollo. Su pedagogía se basa en fomentar la capacidad de respuesta mediante el uso de materiales didácticos. Con este método los niños tienen libertad de elección y desarrollo de autonomía según sus periodos sensibles.

¿Qué debe tener una escuela Montessori?

  • Edades mezcladas. Las escuelas Montessori se dividen en tres etapas, Nido (bebés de 0 a 18 meses), Comunidad Infantil (18 meses a 2,5-3 años), Casa de niños (2,5-3 a 6 años), Taller I (6 a 9 años) y Taller II (9 a 12 años). Los niños pasan a la siguiente etapa cuando estén preparados y de manera gradual. Si vas a una escuela y están divididas las aulas por edades, no es una escuela Montessori.
  • Guías y asistentes. No hay papel de profesora, sino de guía, que será el adulto de referencia del niño junto a un asistente. Las guías acompañan y presentan los materiales, el protagonista es el niño y no la maestra. Las guías Montessori tienen una formación y certificación específica. Se trata de un entrenamiento exhaustivo para conocer todos los materiales, forma de utilizarlos así como un estudio profundo de las bases teóricas de la metodología.
  • Ambiente. Lo que conocemos como clases o aulas, son llamadas ambientes. Un ambiente cambiante según las necesidades de los niños y las niñas, siguiendo sus etapas de desarrollo evolutivo. El ambiente está dividido por áreas, zona sensorial, vida práctica, zona de matemáticas, zona de lenguaje y cultura.
  • Material. Los niños y niñas no usan libros de texto, sino materiales manipulativos que permanece en el ambiente y que la guía presenta. Sólo hay un material para que aprendan a compartir y respetar turnos. Los materiales están colocados en el ambiente según las áreas, en estanterías a la altura de los niños para que puedan manipularlos con facilidad.
  • Evaluación. En una escuela Montessori, no hay notas. Sí que hay un cuadro de logros que tiene tan sólo la guía para observar que se puede mostrar a los padres si tienen interés.
  • Prueba-error. Los niños trabajan con el material y si se equivocan es un aprendizaje para autosuperarse y mejorar. Sin presión, sin juicios, con total libertad.
  • Respeto. Respeto mutuo, tanto de las guías a los niños como de los niños a las guías. Las premisas son hablar en un tono amable y respetuoso, tratar correctamente el material, etc. Es importante, observar cómo se dirige la guía al niño o la niña.
  • Libertad de movimiento. Los niños no tienen la obligación de permanecer sentados, pueden elegir en qué quieren trabajar, siempre que el material esté disponible y se lo hayan presentado, lo dejarán en su lugar cuando terminen.
  • Autonomía. Se trabaja para que el niño sea autónomo y no dependa del adulto, de ahí que todo el material esté a su alcance. Al llegar los niños a la escuela Montessori, se quitan sus abrigos y lo ponen en su perchero y se quitan los zapatos los ponen en su cajetín y se ponen los del ambiente.
  • Orden y limpieza. El material y el ambiente debe estar ordenado y limpio. Los materiales ocupan cada lugar sin estar amontonado para que sea visual a primera vista. Los niños disponen en vida práctica de su cepillo, recoger, paño de polvo y fregona.
  • Resolución de conflictos. Totalmente respetuoso. La guía tendrá un papel de mediadora, procurando que los niños sean los que busquen soluciones. No se fuerza a pedir perdón, cuando el niño esté preparado, lo hará.
  • No castigos, ni premios. En Montessori se le anima a buscar la manera de reparar el daño causado. Si un niño hace bien su trabajo no se le premia, sino que se pretende que sea el niño el que se sienta orgulloso de su esfuerzo.

Lo ideal sería que en la escuela Montessori, hubiese un patio o jardín exterior, donde los niños pudieran hacer juego libre en la naturaleza. Con estos tips que te hemos explicado, esperamos que tengas claro cómo observar una escuela Montessori para saber si es auténtica y si adecuada para tu hijo o hija.

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